Fractura Ambiental

En días pasados ha resurgido el debate en Colombia sobre el uso de una técnica de extracción de petróleo conocida como Fracking.

Esta técnica se utilizó desde los años 60 en Estados Unidos para obtener hidrocarburos de yacimientos no convencionales, que se encuentran en roca sedimentaria llamada lutita; en este tipo de roca no es posible utilizar un método convencional para extraer el petróleo. Se llama fracking o fracturamiento hidráulico debido a que se utiliza agua mezclada con arena y químicos para quebrar la roca y “empujar” el petróleo hasta poder extraerlo.

Esta técnica se ha venido utilizando en Colombia en yacimientos convencionales para acelerar la producción de petróleo, pero ahora se habla de nuevos proyectos de explotación por medio de esta técnica.

Pero detrás de esto viene una lista de problemas que expondremos a continuación brevemente.

Primero, en el momento de realizar la perforación se producen gases, y a pesar de que esta técnica busca reducir la producción de Dióxido de carbono (CO2) termina liberando gas metano (CH4) el cual es más perjudicial que el CO2 aportando al calentamiento global. Otros de los gases que se liberan en el proceso son: Metanol, octano, pentano, propano propileno, tolueno, xilueno, etileno, heptano, hexano, isopreno, benceno, butano, entre otros.

En segundo lugar, al perforar proceden a inyectar grandes cantidades de agua mezclada con un coctel de químicos, y aquí se derivan 3 problemas: a) Se ha registrado que este proceso produce movimientos telúricos (temblores). b) se debe obtener un gran volumen de agua para poder inyectarla en la perforación, por lo cual afecta los acuíferos cercanos. c) no existe una manera de purificar el agua después de ser utilizada en este proceso, dejando trazas de contaminación radioactiva por muchos años.

Tercero, en los últimos años se han registrado millonarias pérdidas económicas en compañías que se dedicaban a esta técnica, esto debido a que los yacimientos no convencionales requieren la instalación de una gran cantidad de pozos de extracción, ya que el petróleo se encuentra en pequeñas burbujas en la roca sedimentaria, esto hace que sea imposible tener una proyección real de la cantidad de petróleo y gas que se puede obtener, por lo cual se han desfasado por mucho en lo que esperaban producir. Además de esto, a nivel mundial se esta presentando una transición económica de desinversión en combustibles fósiles, desde el Banco Mundial que a partir de enero de 2019 ya no esta financiando proyectos de exploración y explotación petrolera, hasta las instituciones religiosas que han sacado sus inversiones equivalentes a 11 billones de dólares que dejarán de financiar a la industria de hidrocarburos. Tan solo en el 2019 van 26 compañías de fracking que se han declarado en bancarrota.

Por último, en algún momento el gas natural que se obtiene a partir del fracking fue considerado como un combustible de transición que permitiría alejarnos del petróleo y la gasolina para obtener energía, y nos acercaría al uso de energía proveniente de fuentes renovables; actualmente se conoce que la producción y uso de gas natural hacen que sea mas lenta la transición energética hacia energías limpias.

Estos problemas tienen como consecuencias la baja calidad de vida y la proliferación de enfermedades causadas por los químicos en el aire y el agua que pueden producir malformaciones, abortos espontáneos, y varios tipos de cáncer.

Sumado a la inestabilidad económica que trae la dependencia de los combustibles fósiles y la baja inversión en energías limpias que permitan reducir los gases efecto invernadero y alcanzar las metas del Acuerdo de París.

Para más información pueden consultar el libro gratuito: https://co.boell.org/es/2019/04/05/la-prohibicion-del-fracking-en-colombia-como-un-asunto-de-politica-publica

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